ADIÓS A UN SOCIALISTA, UN ALCALDE, UN COMPAÑERO

ADIÓS A UN SOCIALISTA, UN ALCALDE, UN COMPAÑERO

Pasados unos días desde la muerte del compañero Antonio Lozano Espinosa, desde la Ejecutiva Local del PSOE, creímos necesario hacer público un comunicado de condolencia en memoria del que fuera primer alcalde socialista en Orihuela tras la Constitución de 1978. 

Pero nos resistimos a lanzar una simple nota de condolencia, y tampoco podíamos limitarnos a hacer pública la solidaridad con la familia, mostrar el dolor y si me apuran una cierta orfandad tras saber que, Antonio, se nos había ido para siempre. Creo que la persona y el personaje merecen, más que un comunicado, una reflexión. 

Antonio era -yo me atrevería a decir que lo será siempre- un hombre limpio, de una sola vez, con voz ruda, y con la cara alta de los convencidos y de los honestos, un socialista sin trampa ni cartón, convencido que la libertad se obtiene cuando los hombres y mujeres sean iguales entre sí.  El compañero Antonio jamás renunció a ese sueño. 

Crítico hasta el extremo, porque solo desde la crítica, desde la autocritica, se consigue mantener la honestidad en el camino. Un hombre de izquierdas, pero sin que esta posición política le hiciese ser sectario ni convertirse en la falsa pose de la progresía hueca. 

Fue alcalde en tiempos difíciles y no se achantó, sacó de donde no había y mantuvo su apuesta por construir un futuro para todos (los ciudadanos de Pilar de la Horadada, entonces oriolanos, le deben, pese a su corta gestión en el tiempo, su colegio público).

El compañero Antonio Lozano ganó y perdió muchas batallas en su vida política, pero venció sin paliativos la única guerra que desde el socialismo merece la pena librar y ganar, la de la lucha desde la honestidad, desde la honradez, desde el trabajo. 

Se empeño en marcharse en silencio, no quiso ni un solo homenaje, ni un solo reconocimiento hasta haberse convertido en el nunca efímero polvo. Solo entonces, cuando de él apenas queda la memoria, admitió volver a ser protagonista. Se fue discreto y, habiendo sido alcalde de Orihuela, “ligero de equipaje, como los hijos del mar”.

La política nunca fue su profesión, en cualquier caso su oficio. Quizá por eso, porque artesanos de la política y del socialismo como Antonio Lozano nos han dado ejemplo y nos han mostrado con voz alta su compromiso, algunos creemos que en su memoria y con la de su obra, seguir en la brecha y en la lucha merece la pena. 

Su oficio ya es, como decía Miguel, “Callar para siempre, como el de todos los muertos”. Pero el nuestro, es el de ser fieles a su memoria, a sus ideas y a sus actos . Ese será el mejor de los homenajes que le podremos hacer al alcalde de la ‘chapela’ y la ’Vespa’, al de las puertas abiertas, al de la humildad, la sencillez y la honradez:  hacer crecer la libertad, la igualdad y el socialismo. 

A su familia, un abrazo de todos.

 
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