Bienvenido. Cuestión de tiempo

Bienvenido. Cuestión de tiempo

 

Mi bienvenida al nuevo concejal de Cambiemos Orihuela al Pleno municipal de la ciudad. Y enhorabuena, por supuesto. Supongo que no habrá sido fácil asumir lo circunstancial de una lista electoral o la renuncia a la paridad en la representación institucional. 

Lo que ya no entiendo es lo de entrar como elefante en cacharrería en la sesión plenaria de su toma de posesión, la ordinaria del mes de agosto celebrada el 7 de septiembre. No entiendo lo de despacharse de inicio con el reproche de que “se tratará de un pleno sin contenido alguno” por ser, como mantiene, “materialmente imposible el presentar moción alguna por parte de la oposición”, todo ello por una “decisión unilateral del equipo de gobierno”, ya que como dice que le ha indicado un compañero, “el pleno estaba fijado en principio para el día 14 de septiembre, -pero- ha sido adelantado al día 7 de septiembre”. Con ello justifica el nuevo concejal su renuncia por adelantado a “cualquier emolumento” ya que lo ve “inapropiado” (cobrar por un pleno “sin contenido alguno”).

Permítame el nuevo compañero de Corporación aclararle algún extremo del funcionamiento del Pleno municipal, que no achaco sino a su falta de experiencia en este momento, algo totalmente subsanable con el tiempo, pero que no deberíamos permitir que generara falsas o incorrectas conclusiones en el ciudadano de Orihuela.

En primer lugar, no se trata de un pleno sin contenido. Es el pleno del mes de agosto que se celebra en septiembre por cuestión de oportunidad, decidido así por el propio Pleno en sesión de fecha 14 de julio de 2015 (punto cuarto del acta de la misma). Y no está vacío de contenido, sino lleno de todo el que le quieran dar los concejales voluntariamente con sus propuestas de acuerdo (en forma de propuestas, proposiciones o mociones, todo ello regulado en el Reglamento del Pleno y sus Comisiones), o de manera obligada, por ley o reglamento, a través de los procedimientos de aprobación de actas anteriores, turno de ruegos y preguntas y dación de cuenta al Pleno de cuestiones sobre las que el mismo deba tomar conocimiento.

En la sesión de su toma de posesión del cargo efectivamente el nuevo concejal no pudo presentar mociones. Por el obvio motivo de que no lo era hasta esa misma toma de posesión. Y las mociones son un medio de información, impulso y control previsto y regulado como derecho de los concejales. Si antes de la sesión en la que tomó posesión no lo era, evidentemente no podía presentar mociones para ser debatidas en ese pleno.

En cualquier caso, el pleno no tuvo más contenido en forma de mociones de la oposición porque sus miembros no las presentaron en forma ordinaria (en el plazo de nueve días naturales como mínimo antes de la sesión), o urgente (hasta 24 horas antes). Y no las presentaron porque no quisieron, porque en ambas formas pudieron hacerlo. Pudieron hacerlo porque desde julio de 2015 es conocido que el pleno de agosto lo celebramos en los primeros 10 días de septiembre, entre el 1 y el 10, por lo que las mociones ordinarias se han de presentar, tras un simple cálculo y para evitar traspiés, el 22 de agosto como máximo. Presentarlas, en su caso, por trámite de urgencia es otra posibilidad que tampoco usaron los concejales de la oposición, por el motivo que estimasen oportuno y que me es desconocido.

No es cierto, por ello, que la Junta de Portavoces hubiera acordado o previsto la fecha del 14 de septiembre. Trató esa fecha como posible, efectivamente (yo estuve en esa junta en julio), pero la competencia y facultad para convocar al Pleno es legalmente del alcalde y solo del alcalde, y lo único que lo limita en este caso es el acuerdo del propio Pleno de julio de 2015 que le marca hacerlo dentro de esos primeros 10 días de septiembre. La Junta de Portavoces es un órgano consultivo del alcalde, y no tiene competencia resolutiva alguna.

Dejar el pleno “sin contenido” habría sido hacer lo que hizo el gobierno anterior en 2014, eliminando sin más esa sesión y privando a la oposición del derecho de presentar mociones (me remito a las palabras literales del concejal de Cambiemos Orihuela, Sr. Bernabé, en referencia, efectivamente, a su derecho a 24 mociones anuales, dos por sesión mensual, que en 2014 y con causa en un decretazo del entonces alcalde accidental y hoy concejal socialista se quedaron en 22). Eso no ha pasado ahora, porque no usar del derecho no significa que no exista. Es más, sí hubo ahora ruegos y preguntas precisamente como medio de control del gobierno por parte de la oposición, debidamente ejercitado. Algo que tampoco hubo ocasión de realizar en 2014, por el motivo ya dicho. Y es que algunos, ellos sí, llaman democracia a negar derechos.

Por otra parte, no hay, ni puede haber, “decisión unilateral del equipo de gobierno” respecto a una decisión de competencia exclusiva del alcalde, que no es ni unilateral ni una opción por ello, sino propia porque así lo establece la ley. Querer dar un aparente sesgo autoritario a una decisión plenamente legítima y acorde a procedimiento es, sencillamente, una pura demagogia, además de una falsedad.

Pero, como digo, es seguramente la misma falta de experiencia lo que hace a un concejal nuevo errar en anécdotas que explota como categorías. Es el hambre política, que asoma y hay que atemperar para darle cauce con el tiempo, si se me permite el consejo. A todos nos ha pasado.

De todos modos, para finalizar, y por ser un tema recurrente en los que acaban de llegar, lo de renunciar al “emolumento” ... A lo que el concejal renuncie es solo cosa suya, pero ha de recordarse que en este caso lo que se cobra es una “indemnización” por asistencia a un órgano municipal colegiado, una compensación económica por dejar otros menesteres y dedicar un tiempo a la política local. No es una retribución porque no se retribuye nada. De hecho, se puede ir a dormir al pleno y se va a cobrar igual. Se indemniza, si fuera así, por no quedarse uno a dormir en casa o en otro lugar. Renunciar por ello a la indemnización es peligroso, porque puede hacer suponer que quien así lo hace es porque realmente no tiene nada, absolutamente nada, que hacer, y que sea indemnizable, fuera de un Pleno municipal. Y eso, al menos, sí parece “inapropiado” que parezca reconocerse públicamente.

Bienvenido en todo caso una vez más. Y enhorabuena. El resto es cuestión de tiempo.

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