CUALQUIER TIEMPO PASADO TAMPOCO FUE MEJOR

CUALQUIER TIEMPO PASADO TAMPOCO FUE MEJOR

En los felices ‘80 andábamos los de mi edad en Orihuela en plena edad del pavo, entre terminar la enseñanza general básica y empezar el bachillerato unificado polivalente, que así se llamaban entonces, sin tener realmente verdadera constancia de lo que pudiera estar sucediendo en nuestro ayuntamiento. Y lo digo porque hay quien vivió aquellos momentos con plena conciencia de su ciudadanía, dada su edad, y que sin embargo ahora se sorprende por las idas y venidas de las cuestiones municipales del Palacio del Marqués de Arneva al juzgado y viceversa, como si lo de entonces no hubiera sido nada.

Desde Julio de 2011 vivimos una tensión en los asuntos políticos locales de Orihuela provocada, primero, por quienes mantuvimos nuestros compromisos ante situaciones anteriores que todos criticamos, y que creímos que un cambio era necesario, y segundo, por la falta a su propia palabra y a su dignidad de quienes no ganaron unas elecciones por sí solos, sino perdiendo incluso representatividad, como los socialistas, o manteniéndose donde estaban, como los verdes. En su mejor momento reciente, y en el mejor de sus sueños por tanto, la izquierda de Orihuela no ha superado una representación de nueve de veinticinco concejales. Hoy esa izquierda oriolana cuenta apenas con esos nueve miembros de pleno derecho y otros dos no adscritos de prestado por no saber ya dónde poner el huevo. Pero once sigue siendo minoría entre veinticinco, salvo que también quieran retorcer las matemáticas como manipulan la ley a su antojo.

Pero el caso es que cuando a uno le preguntan por lo de ahora, lo más curioso es comprobar lo que ha sido históricamente esa “alternativa de izquierdas” en Orihuela, que ahora de nuevo se reivindica, donde efectivamente hubo alcaldes socialistas, pero que tampoco ganaron ninguna elección realmente. En 1979 el PSOE obtuvo 5 concejales con el 18,5% de los votos; en 1983, su mejor resultado fue de 9 concejales con el 30,37% de los votos; en 1987, 4 concejales con el 20,37%; en 1991, 6 concejales con el 25,71%; en 1995, 7 concejales con el 26,33%; en 1999, 5 concejales con el 20,17%; en 2003, 4 concejales con el 15,27%; en 2007, 7 concejales con el 22,56%; y en 2011, 6 concejales con el 23,87%. Alcaldes socialistas lo fueron Antonio Lozano de 1982 a 1983, sólo cuándo se rompió la UCD y sin haber ganado ni sido elegido en las urnas. Por su parte, Vicente Escudero tampoco ganó las elecciones de 1983, que perdió por 22 votos, aunque accediera a la alcaldía gracias al CDS de entonces, que le volvió la espalda tres años después, con una moción de censura que el socialista se negó a tramitar para terminar dimitiendo antes de que la Audiencia Territorial de Valencia y el Tribunal Supremo después declararan que había vulnerado con su obstativa el art. 23 de la Constitución.

Pues resulta curioso contemplar como en esta ciudad, exactamente veintiocho años después, la historia se repite, vulneración constitucional incluida, de manos de un alcalde, ahora verde, pero que reivindica como mera comparsa del PSOE esa progresía de izquierdas para la que todo vale ya con tal de mantener el cargo. Y si había de repetirse del todo la historia, que los hados tienen estos caprichos, henos aquí en este momento con un alcalde socialista en funciones, cuya temporalidad es incierta, tanto a la corta ante una decisión judicial como a la larga si, como se ha rumoreado, Guillén abandona definitivamente.

La historia política de Orihuela demuestra, pues, que esa alternativa de izquierdas no lo ha sido nunca, salvo accidentes e inestabilidades de la mayoría, y que sólo en una ocasión, aprovechando el tirón de un PSOE nacional como el de Felipe González, casi llegaron a un tercio de los votantes oriolanos. Después de eso, ni amenazando con la cárcel a cualquiera que les tosa, que al parecer siguen siendo muchos. Una pena, sobre todo porque en democracia, una alternativa es precisamente una garantía para todos.

Apenas tuve hace unas semanas ocasión de saludar brevemente a Paco Escudero, aspirante a liderar una vez más esa alternativa de izquierdas oriolana, y a quien le deseé suerte en su aventura. Y lo hice sinceramente porque la va a necesitar, como me reconoció expresamente, sobre todo ante su propio partido si de verdad pretende hacer política local y gestión municipal, algo que los suyos, hasta ahora, ni han sabido ni han querido hacer, más preocupados por ser ellos los que conduzcan ahora el mismo coche viejo de siempre que en pensar si había que cambiar de vehículo. Y anda que no ha dado para páginas de prensa lo de los cuchillos y las navajas en la política oriolana ... Ojo al retrovisor, Paco.

 

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