¿Dónde estamos las mujeres mientras los hombres hacen política?

¿Dónde estamos las mujeres mientras  los hombres hacen política?

¿Dónde estamos las mujeres mientras  los hombres hacen política?

Me hago esta pregunta y se la hago a la gente. Las respuestas más frecuentes son conocidas: en la casa, esperando que ellos terminen, estudiando, cuidando, comprando, etc.

El porcentaje de las mujeres en los espacios de decisión política es escaso, por mucho que se quiera maquillar. 

Cuando se habla de este tema generalmente se piensa que la participación de la mujer en la Política es mayor en los países desarrollados, pero no es así, esto no depende de la riqueza o la pobreza.

Por ejemplo, en algunas de las naciones más ricas del mundo como Estados Unidos, Francia o Japón, la representación femenina en los parlamentos es de apenas entre un 10 y 12 por ciento, mientras que en varios países de África el porcentaje es de 25 a 27 por ciento.

En todo el mundo, solo 11 países han alcanzado el 30 por ciento de participación de las mujeres en la política: Suecia, Dinamarca, Alemania, Finlandia, Noruega, Islandia, Holanda, Sudáfrica, Costa Rica, Argentina, Mozambique y España.

La incursión de la mujer en la política se  inició a finales del siglo XX. El proceso de modernización capitalista, que favoreció el ingreso de las mujeres al mercado laboral y a niveles más altos de escolaridad, trajo consigo su incorporación masiva a los movimientos sociales como el campesino, indígena, obrero, estudiantil y urbano popular,  donde ellas expusieron sus demandas frente al Estado corporativo, autoritario y clientelar.

 Los principales obstáculos son los siguientes:

• La existencia de una cultura política discriminatoria en gobiernos y partidos Políticos.

• Escasa valoración de las capacidades y aportaciones de las mujeres al ejercicio del Poder político.

• Falta de programas que promuevan la participación de las mujeres, y

• La mayor dedicación de las mujeres al cuidado de su familia.

El lastre patriarcal es tan potente que por muchas leyes y empeños seguimos pensando que la política es cosa de ellos, al menos por la escasa respuesta que hay en nuestro entorno.

Llevo años reuniéndome con chicos que quieren implicarse en la cosa pública porque ven la necesidad de un cambio, ellas están pero se las ve poco. 

El techo de cristal y el suelo pegajoso nos impiden dar el paso. 

Propongo  unas cuantas cosas: en primer lugar, mirarnos en el espejo y preguntarnos si somos más incapaces que quienes ahora nos mandan, comprobaremos que la respuesta es negativa; en segundo lugar, no exigirnos lo que no les  exigimos a ellos: nadie es perfecto, nosotras, tampoco;  podríamos  dejar caer la mitad de las cargas  familiares en nuestros compañeros, hijos, hermanos…ellos también pueden. Finalmente, mirar y reconocer a las mujeres pioneras que nos han precedido y han tenido que luchar mucho más que nosotras para hacerse valer en este espacio “masculino”.

¿Qué estamos transmitiendo a nuestras hijas y alumnas para que sigan sintiéndose incapaces? ¿Qué proyección de las mujeres dan los medios, ¿ a quiénes interesa?  ¿Seguimos reproduciendo los estereotipos machistas de belleza, cuidados, modelos, la ley del agrado, etc… para que las jóvenes no se decanten por la escena pública? Falta la  educación en género para conseguir la igualdad.

Tengamos en cuenta que la sociedad no será verdaderamente democrática si no participamos mujeres y hombres en su construcción, en todos los ámbitos y desde el minuto cero, en la elaboración de las propuestas que luego podremos votar. 

Estamos en un momento decisivo para el cambio político, las mujeres tenemos la obligación y el derecho a participar activamente. Contarán con nuestro voto, cuenten antes con nuestra participación activa.

 

Pascuala S. López

Madre, feminista, activista, profesora e integrante de Cambiemos Orihuela

 

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