EL 20D, NUESTRAS CIUDADES TAMBIÉN EN JUEGO

EL 20D, NUESTRAS CIUDADES TAMBIÉN EN JUEGO

Las recientes elecciones municipales estuvieron marcadas por candidaturas que, de un modo u otro, trataron -tratamos- de contrarrestar el vaciamiento de contenido sufrido por la política local. Los partidos dominantes habían reducido los ayuntamientos a una suerte de gestoría local donde, lejos de decidir entre diferentes proyectos de ciudad, se reducía la política municipal a la mera "gestión" que poco tendría que ver con grandes decisiones políticas. Como si no importara el debate previo fundamental acerca de hacía dónde, y al servicio de quién gestionar. Así, insistían en que en los municipios "no se votaban partidos, proyectos, ni creencias", sino "sólo personas"; falacias que permitían a ciertos candidatos desmarcarse de partidos absolutamente corruptos o cómplices con las políticas de recortes. Sin embargo, desde Cambiemos Orihuela, cuestionamos esa concepción impotente y estéril de la vida municipal. Nuestra candidatura reivindicó el derecho y deber de hacer que nuestras ciudades dejasen de ser un escenario pasivo limitado a "gestionar" una política desilusionante y antisocial; para convertirse en un espacio de esperanza desde el que cambiar. Para nosotras, el entorno urbano y rural constituye la base de la democracia de proximidad, así como el lugar donde construir modelos económicos y sociales diferentes, más dignos y justos.

Ahora nos enfrentamos a unas elecciones generales donde sentimos que, por primera vez en largo tiempo, podemos elegir algo más que entre diferentes matices de un mismo modelo. Los pilares del bipartidismo se resquebrajan y dan síntomas de agotamiento. El rescate bancario, el mimo fiscal a las grandes fortunas, los recortes sociales, y la austeridad -consumada con la reforma del artículo 135 de la Constitución en 2011- han sido el broche final de un consenso bipartidista (marcado por medidas poco criticadas por Ciudadanos, por cierto). El espejismo de una España gobernada al servicio de unos pocos daba paso a una nueva realidad social que se enfrentaba a un relato dominante que reducía nuestro país, como decía el 15M, a ser una mercancía en manos de banqueros. Sin embargo, el espacio de oportunidad abierto hace que hoy parezca posible elegir algo más que el color de nuestras instituciones, sino la posibilidad de cambiar de rumbo. Esta vez no se confrontan el matiz progresista o conservador del bipartidismo, hoy la pugna se da entre diferentes proyectos de país. Ello supone que estamos ante una oportunidad histórica para comenzar a redefinir las reglas del juego, logrando que sea la gente normal la que empiece a ganar la partida.

La cuestión es que dicha contienda también se libra y afecta a escala urbana y rural. Gran parte de los riesgos y oportunidades a los que se enfrentan nuestras ciudades dependerán del tipo de país que construyamos. La corrupción salvaje y el saqueo sufrido por nuestros ayuntamientos no se explican sólo por la supuesta "maldad" de sus protagonistas, sino que fue promovido por políticas nacionales que van desde la financiación irregular de partidos, hasta la liberalización del suelo y promoción de la burbuja inmobiliaria. Del mismo modo, cuando ciertos alcaldes (como el de Orihuela) lloran las inclemencias del interventor municipal, olvidan que éste, con mejor o peor criterio, aplica un marco de austeridad y una legislación promovida por PP y PSOE en perfecta sinfonía. Políticas nacionales que menoscaban y destruyen la soberanía local al tiempo que reducen la posibilidad de promover servicios municipales dignos.

Por todo esto, en Cambiemos Orihuela, decidimos mostrar un "apoyo plural", defendiendo tanto a IU-Unidad Popular como a Podemos-Compromís. Más allá de las posibles diferencias y peculiaridades de estas candidaturas, entendemos que ambas encarnan proyectos de cambio que hacen posible transformar el modelo de ciudad en el marco de un país más justo y democrático. Nuestros problemas de infraestructuras, financiación, desafíos ecológicos ,económicos y urbanos no pueden ser abordados sin un gobierno central al servicio de la gente. Una Orihuela digna, justa y sostenible sólo cabe en una España decente. Si en mayo dijimos que cambiar nuestras ciudades era un requisito para transformar nuestro país; hoy recordamos que en estas elecciones de carácter estatal, también nuestras ciudades están en juego.

Sería ingenuo, sin embargo, pensar que estos comicios marcarán un camino alfombrado hasta el nuevo país que anhelamos. Ni siquiera una improbable mayoría absoluta de candidaturas transformadoras garantizaría el éxito. La UE, Troika, banca privada, y mercados, seguirán con su programa de ajuste y recortes, al tiempo que los sectores más privilegiados tratarán de bloquear cualquier atisbo de cambio real. En ese contexto el mejor de los gobiernos sería inútil sin una movilización que lo respalde. Las instituciones son sólo una variable más de una ecuación imposible de resolver sin la fuerza de una ciudadanía activa. Así, los equilibrios institucionales resultantes del ciclo electoral que finaliza constituirán una pieza más del nuevo contexto sobre el que continuar construyendo una alternativa democrática a las políticas de austeridad, empobrecimiento y recortes sociales. Si nuestras ciudades, barrios y pueblos, son el espacio donde se concretan los ataques contra la democracia, han de ser, al tiempo, el escenario donde defenderla y seguir articulando opciones de cambio.

El próximo 20D no será punto de llegada, sino de partida. La fiesta de la democracia no acaba en las urnas, sólo cambia de ritmo. En ese sentido, desde Cambiemos Orihuela queremos seguir siendo un espacio de encuentro para construir una alternativa en nuestra ciudad. Un espacio al que invitar no sólo a IU, Verdes, Compromís o Podemos, sino a aquellos sectores sociales que, con independencia de matices y diferencias en sus orígenes, comparten con nuestra asamblea la voluntad de transformar nuestra ciudad. El 20D, nuestra democracia está en juego, pero el 21 la partida continúa disputándose en nuestras ciudades.

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