Escudo de todos

Escudo de todos

Dice nuestro refrán que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, aunque yo siempre he tenido serias dudas sobre la efectividad tanto de este como otros refranes. En este, en concreto, pienso que en unas aguas revueltas puede ocurrir de todo, incluso la muerte del ávido pescador.

Es cierto que existe mucha gente que no se desenvuelve bien cuando las aguas son transparentes, en calma, … porque no es su terreno. En esas circunstancias no obtienen el resultado que esperan porque siempre consideran que es insuficiente. Quieren más.

Y la forma de obtener más es intentar cambiar el escenario y removerlo todo de forma que los peces pierdan la orientación y caigan en las codiciosas redes. Aunque esto no siempre resulta tan sencillo y las más de las veces queda en chapuzas y alharacas sin mayor trascendencia que la del ridículo que sufre el que las realiza.

Además de algunos ejemplos más que obvios de nuestra política local en este sentido, también me viene a la cabeza la fama de los equipos italianos para realizar, en el plano futbolístico, este tipo de artimañas –con mucha profesionalidad, todo hay que decirlo- y que tanta rabia y exasperación nos provocaba a los españoles. 

Y centrándome en el plano de la política local me acuerdo de aquellos que, como los futbolistas italianos, han intentado jugar limpio en los primeros minutos del partido pero conforme ha ido transcurriendo el encuentro y las cosas se les han ido poniendo en contra han echado mano de la táctica del lío. A ver lo que pasa si armamos el lío y se aturullan que ahí estaré yo para llenar el cesto.

Hay algunos que consideran que la propuesta de oficialización del escudo de Orihuela es una buena ocasión para intentar sacar un provecho político y no ha faltado incluso una carrera entre algunos de ellos por convertirse en el auténtico adalid de la causa.

Para ello, han intentado enmarañar y llenarlo todo de confusión, desinformación, y no dudando incluso en llegar al isulto y descalificación de dignas autoridades en la materia. Desde luego, la envidia, celos e inquina de algunos no tiene límites.

La cuestión, como se ha podido comprobar ha sido mucho más sencilla y transparente de lo que le conviene a sus pérfidos y oscuros intereses.

En el Pleno de diciembre se llevó un proyecto de escudo trabajado muy seriamente por parte del cronista y el arqueólogo de la ciudad, en un expediente  que se sujetase a las normas y criterios establecidos para ser considerado como oficial por las administraciones competentes. Dicha propuesta contó con el apoyo unánime de todos los grupos municipales de Orihuela (PP, PSOE, Ciudadanos, Cambiemos y Foro). Y de no haber sido así no se hubiera llevado a Pleno porque este no es un asunto únicamente del Partido Popular.

A partir del momento de su aprobación se abrió un periodo de alegaciones para que cualquier ciudadano, asociación o colectivo pudiese manifestar aquello que pudiese ser considerado o tenido en cuenta con carácter previo a la resolución definitiva.

Se presentaron 149 alegaciones, que básicamente coinciden en la misma cuestión. Se pide un escudo de forma ovalada con un Oriol sin barras de la Corona de Aragón y timbrado con corona real. En otras, mantener el actual o introducirle algunas modificaciones.

Es evidente que en esta materia será muy difícil, o más bien imposible, encontrar un símbolo que guste a todos. Hay quienes quieren que siga el actual, quienes buscan que desaparezcan las barras de Aragón y figure únicamente el Oriol, quienes quieren que el Pájaro se convierta en halcón; y, en fin, sobre gustos, los colores. Es por ello que se debe observar las normas y criterios establecidos por aquellos que legislan dentro del ámbito de sus competencias. Otra cosa muy seria y diferente es que pongamos en tela de juicio la validez y cumplimiento de las leyes y normas que emanan de nuestras cámaras democráticas. 

En cualquier caso y antes de que esto se convirtiera, por culpa de algunos, en un asunto que divide en vez de unir a los oriolanos, los grupos políticos decidieron el pasado jueves por la mañana en Junta de Portavoces convocada por el Alcalde Emilio Bascuñana, dejar sobre la mesa su resolución y darse un tiempo para más consultas y de participación ciudadana; acuerdo que quedó constatado en la Comisión Informativa celebrada a tales efectos.

Y, aunque lo dijo por activa y por pasiva, muchos se empeñaron en decir que Bascuñana iba a llevar este asunto por sus narices al Pleno, que esto era una cuestión personal del alcalde. Pues miren ustedes, se equivocaron, se equivocan y se equivocarán más todavía porque el juego sucio tiene las de perder, siempre. El alcalde dejó muy claro desde un principio que nunca llevaría al Pleno un símbolo que no cuente con el consenso necesario. Así comenzó este asunto y así deberá finalizar, con consenso.

Como decía al principio, los intentos de revolico suelen quedar en chapuzas y alharacas, más el ridículo. Las aguas en Orihuela siguen tranquilas y van a seguir así aunque a algunos no les guste. 

El fútbol italiano ya no consigue nada con sus artimañas, les hemos calado hace tiempo. Tampoco los que han querido utilizar el escudo de Orihuela como arma arrojadiza. Les toca perder. 

 

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