GARCÍA TÉBAR ¿UNA SALIDA ESPERADA?

GARCÍA TÉBAR ¿UNA SALIDA ESPERADA?

Andrés García Tébar, profesional de los banquillos, llegó al Orihuela Club de Fútbol este verano con la vitola de entrenador experimentado y con un objetivo claro que cumplir: devolver al equipo a la categoría perdida de bronce del fútbol español. Su contratación ya resultó laboriosa desde el principio, pues exigió eliminar unas cláusulas de su contrato que por tradición siempre se habían mantenido en los documentos firmados por los anteriores técnicos desde que Felices accediera a la presidencia.

Aquel hecho que pasó desapercibido para la mayoría de aficionados, puede ser una de las claves para entender qué ha podido ocurrir a día de hoy con su marcha. Un proyecto en el extranjero que no ha querido desvelar públicamente y que nadie conoce (a excepción claro está de él y su familia... ah, y del presidente del Orihuela, Felices, a quien también le desveló su nuevo destino, no sin antes pedirle que no lo filtrara), es el motivo oficial por el que Tébar deja la entidad a la que tanto presionó para que cambiara sus costumbres a cambio de aceptar ser contratado.

Era un profesional de los banquillos experimentado, un hombre íntegro, de trato cordial y muy correcto, y el club escorpión no lo podía dejar escapar. Así, cedió a sus pretensiones y eliminó las dos cláusulas que sí tuvieron que aceptar entrenadores anteriores como Pato, Asier  Garitano, Sergio Inclán, Nino Lema, Aroca, Juan Manuel Riquelme y Paco Onrubia, hoy director deportivo del club. Tébar se convirtió en el nuevo entrenador por dos temporadas, cuando anteriormente todos los técnicos eran contratados por una, y obtenía el privilegio que no tuvieron los otros, de que no podría ser despedido a menos que le fuera pagada la totalidad de su contrato.

Nadie sabe lo que se cuece en un vestuario. Resulta habitualmente un recinto sagrado en el que se deciden muchas cuestiones, positivas o negativas, que siempre tienen consecuencias en lo deportivo, en la estabilidad de los clubes y, en ocasiones, también en la afición. Mantener un vestuario unido y a una plantilla contenta, es fundamental para los buenos resultados, pues los jugadores son en definitiva los que, con su juego y rendimiento, ensalzan a los entrenadores con sus éxitos o fracasos.

Quizás Tébar no empezó con buen pie en el Orihuela cuando apretó a la directiva en sus pretensiones para ser contratado, y quizás aquellas exigencias se le han vuelto ahora en contra. Nadie puede y quizás tampoco pueda hacerlo jamás, dudar de la profesionalidad del técnico albaceteño. Sus resultados en los equipos a los que ha dirigido y su trayectoria profesional le avalan. Pero en el Orihuela no empezó con buen pie.

Un vestuario repleto de jugadores de calidad para la categoría a la que se enfrenta hay que saberlo gestionar. Ante una plantilla con dos futbolistas del mismo nivel por puesto, es necesario saber mantener la ilusión y la estabilidad. Un grupo humano formado por distintos egos que quieren ofrecer lo máximo en cada partido y entrenamiento sin conceder pretensiones, hay que saber llevarlo dando a cada uno lo que necesita sin quitárselo al de al lado. 

Como decía, un vestuario es un lugar sagrado al que nadie puede acceder y del que se desconoce todo lo que ocurre, pero es fácil deducir que en  el de Los Arcos, las aguas estaban revueltas en los últimos tiempos. Algo no marchaba bien. En el segundo párrafo he mencionado que en la llegada de Tébar podría estar una de las claves de su actual marcha. Las exigencias con las que negoció con la junta directiva, pudo haberse trasladado también al vestuario, algo típico de un entrenador del nivel y profesionalidad del albaceteño. Pero cada grupo de trabajo es distinto. Cada persona es un mundo y ahí es donde pudo haber fallado la conocida como gestión con mano izquierda y mano derecha a partes iguales.

La versión oficial del club es que García Tébar ha rescindido su contrato por petición propia para emprender un nuevo proyecto en el extranjero, y que siendo algo bueno para él, la directiva no se lo ha negado y le ha abierto las puertas. Pero detrás de esa bonita explicación lanzada a los aficionados, puede haber mucho más oculto. 

Desde hace varios días he podido saber a través de distintas fuentes que la tensión entre plantilla y entrenador era cada vez mayor. Algunos jugadores exigían jugar más y otros no entendían la forma de trabajar del técnico en cuanto a gestión del trabajo y de los egos del vestuario, independientemente de los sistemas tácticos y estilos de juego con los que se afrontaban los partidos. Al parecer, Tébar tenía por costumbre hacer rotaciones pero de forma muy distintas a las habituales. Es decir, cuando el equipo ganaba un partido, al siguiente dejaba fuera alguno de los jugadores que habían contribuido a esa victoria, lejos de mantener los hábitos tradicionales de no tocar lo que funciona bien. Esas maneras parecen no haber sido ni entendidas ni bien acogidas por los futbolistas a su cargo en el Orihuela.

La ausencia en la convocatoria para partido de San Vicente del sábado con derrota ante el colista Jove Español del capitán del equipo y persona con un peso muy específico en el vestuario, Fleky, fue toda una declaración de intereses. Esa acción y la mala imagen del equipo en ese partido, sacó a la luz que se estaba produciendo una situación límite.

Las mismas fuentes me desvelaron el domingo, al día siguiente del partido, que los jugadores del Orihuela estaban preparando una carta para pedir a la junta directiva la destitución del entrenador García Tébar. La casualidad, la causalidad, ambas cosas, o simplemente la necesidad, hizo que esa carta nunca llegara a su destino porque no hizo falta. El club y el técnico llegaron a un acuerdo para rescindir el contrato del segundo a petición propia -según la versión oficial- y quizás, de esta forma, la plantilla consigue lo que buscaba, un cambio de dirección en el vestuario, pero sin hacer el ruido que hubiese provocado una carta de ese tipo.

No dudo en absoluto de la honestidad de Tébar y por tanto, no tengo motivos y datos para creer que no sea cierto lo de su proyecto en el extranjero, pero lo que no tengo tan claro es si su marcha se debe realmente a ello. Creo sinceramente, que los problemas con sus jugadores le han llevado a decidir un cambio en su trayectoria, que quizás nunca se hubiera planteado en otras circunstancias. El mal ambiente que se estaba generando en el ‘recinto sagrado’ había traspasado esa barrera para llegar hasta los terrenos de juego, y eso ha podido acelerar su salida.

Aunque hablar de lo que podía haber pasado después de unos hechos ya consumados no es más que un acto de especulación, me voy a tomar la libertad de hacerlo y voy a opinar que si Tébar no llega a tomar la decisión de marcharse, la junta directiva no hubiera tardado mucho en destituirlo… ¿O quizás ha habido ahora un poco de las dos cosas y han llegado a un acuerdo amistoso para que nadie salga dañado? Por el momento es algo que no podremos saber, aunque sí conocemos que esta decisión no le cuesta al club ni un euro extra.

Pero si algo tengo claro, es que Andrés García Tébar no empezó con buen pie y tampoco ha terminado con buen pie. Y es muy posible que toda la culpa no sea suya y que cada uno tenga su parte de responsabilidad, desde directivos hasta jugadores, pasando por el propio entrenador y director deportivo. Pero si lo ocurrido es bueno para el Orihuela CF y para su marcha en la liga de cara al objetivo final del ascenso, bienvenido sea.

Inicia sesión para enviar comentarios
volver arriba