HASTA LA TRANSPARENCIA, Y MÁS ALLA

HASTA LA TRANSPARENCIA, Y MÁS ALLA

El concejal socialista oriolano Víctor Ruiz ha presumido estos días de haber conseguido para el Ayuntamiento de Orihuela 81,3 puntos sobre 100 posibles en el ranking de transparencia que publica cada dos años la ONG Transparencia Internacional España, una organización que trata así de evaluar el nivel de información que ofrecen los ayuntamientos principales de este país a sus ciudadanos. No se trata, por tanto, de pasar ningún examen, sino de ofrecer de verdad y de manera fácil y accesible información municipal sobre 80 parámetros preestablecidos por Transparencia Internacional España.

Si es usted ciudadano y tiene un ordenador con conexión a Internet, no siga leyendo, no lo vaya yo a estar manipulando. Entre usted en www.orihuela.es, pinche donde pone “Transparencia del Ayuntamiento de Orihuela” y luego en “Indicadores ITA 2014”. Y disfrute uste de transparencia.

Podrá usted comprobar que sólo existen referencias de nueve concejales (al resto aún no nos las han pedido), o que sólo algunos tenemos direcciones electrónicas (aunque curiosamente todos recibimos notificaciones municipales por esa vía), que el alcalde sólo tiene agenda institucional desde Noviembre pasado (¿antes no?), o que, efectivamente, no hay relación de puestos de trabajo en este Ayuntamiento (nadie sabe en qué puesto y en qué condiciones debe realizar su función). No podrá saber el número e identidad de los asesores municipales de un vistazo porque no hay un listado (algo bien fácil de elaborar), sino que tendrá usted que cuadrar los nombramientos y ceses sucesivos a golpe de publicaciones en el Boletín Oficial de la Provincia. Tendrá que leerse también los 141 artículos del reglamento orgánico municipal para saber cuántos y cuáles son los órganos municipales (tampoco hay un listado explicativo de los mismos, simplemente), y no se fíe de las referencias de las sociedades municipales, porque falta una y otra no se llama oficialmente como aparece. Por supuesto, no espere saber la relación de puestos de trabajo de esas sociedades si no la tiene el propio Ayuntamiento ...

Leerá usted que tenemos algo que se llama “Agenda 21”, un proyecto de la ONU para el desarrollo local sostenible en materia medioambiental y socioeconómico, pero verá que el contenido no tiene nada que ver con esto, sino que sólo se publica normativa sobre subvenciones municipales de varias concejalías.

No busque listado de vehículos adscritos a servicios municipales más allá de 2012, porque no está (¿y los vehículos de aseo urbano municipalizado?), como tampoco hay nada sobre un listado de bienes y derechos municipales (será que no tenemos).

Podrá enlazar con videos de plenos, pero sólo hasta Junio de 2014 (después del verano pasado se ve que no interesamos ya ni a los de Youtube), y podrá ver que tenemos un Código de Buen Gobierno aprobado por decreto del concejal Ruiz, quien tal vez no sabía que ya lo teníamos aprobado por el propio pleno de manera unánime (su partido votó también que sí) desde Julio de 2010, por una moción de CLR, precisamente.

No encontrará resoluciones judiciales que afecten al Ayuntamiento (se nota que no tenemos pleitos ..., ni ganados ni perdidos), y sólo algunas concejalías prestan servicios y realizan trámites administrativos (Bienestar, Cultura y Deportes. El resto, nada de nada). “Carta de servicios” sólo tiene Deportes, y por supuesto, sí tenemos ya sede electrónica. Otra cosa es que siga “en construcción” y no se pueda tramitar nada virtualmente. Pero tenerla, la tenemos, que mola eso de la e-Administración ¿o no?

Pese a tener un alcalde verde, aunque esté de baja permanente no revisable, no consta dato alguno sobre contaminación medioambiental, salvo un informe de que cumplimos con los máximos niveles permitidos de emisiones de telefonía móvil (¿se acuerda de Gallud queriendo volver a las señales de humo?).

Hay un portal de transparencia. Es evidente, o no estaríamos hablando de todo esto. Google es nuestro buscador, que sale gratis, y sólo gracias a la Generalitat Valenciana tenemos buzón ciudadano (“bústia” se dice en valenciano, ahí es nada). Y sabemos cuántas asociaciones hay en Orihuela (siempre que se actualice el documento colgado en la web periódicamente), pero éstas no pueden sugerir, preguntar o discutir en la web, porque no hay espacio habilitado para ello, que es de lo que se trata. Y es que en materia de participación ciudadana encontrará que existen tres consejos sectoriales (deportes, juventud y urbanismo) de los que nadie, salvo el tercero, cierto es, sabe algo. Y del que existe y funcionaba hasta que dejó de hacerlo, el de Comercio y Hostelería, ni palabra, que fue idea de un liberal ...

En materia económica es donde hay más datos, y verá que, efectivamente, tuvimos un déficit de 1,6 milloncetes de euros en 2013 (¡cuando en 2012 dimos positivo!). Ya sabemos que no hay presupuestos desde 2012, por lo que no necesitamos canales de participación ciudadana para lo que no existe, obviamente. Pero sí sabemos que en 2013 ingresamos 438,60 € por ciudadano en tributos, pero nos gastamos en total 698,06 € por cabeza, con lo que esa diferencia hay que obtenerla vía multas o de otras administraciones. O que nos toque la Primitiva. Y como no toca, pues déficit es lo que tenemos.

No se publica un listado de los proveedores y contratistas más importantes, ni qué coste tienen nuestro servicios públicos municipales (los que pagamos entre todos, los recibamos o no).

El urbanismo bien, de lo más completo. Aunque algunas modificaciones llevamos ya de planes urbanísticos que aún no parece que deban ser objeto de conocimiento público (los de los dos últimos años), ni tampoco consta qué ingresos produce el urbanismo (tasas, impuestos o sanciones).

Este Ayuntamiento no tiene planes plurianuales (lo que viene a ser “proyectos” para más allá de las elecciones, vamos), ni tampoco se emiten informes jurídicos sobre la actuación administrativa (y mire usted que me acuerdo yo ahora mismo de algunos cuantos que incluso están en los juzgados). No se publican contratos menores, una de las gestas de transparencia más cantadas del concejal Ruiz, desde el verano pasado (es comprensible en algún caso, por el sonrojo que causan en quien tanta honestidad contractual ha exigido antes y anda ahora entre fraccionamientos y “pluralidades de contratos”).

Y no busque en la web municipal los últimos informes de la Sindicatura de Cuentas de fiscalización de 2012 a 2014, del pasado Diciembre, porque simplemente no están (mire en la web de la institución, que son bastante curiosos, ya verá).

Eso sí, sorprendentemente encontrará en la web que CLR-CLARO es un grupo municipal con dos concejales (¡chúpate ésa, Zapata!), cuando el gobierno de socialistas y verdes lleva un año negándolo por activa y por pasiva.

Y esto es lo que podrá obtener de la transparente web municipal. Algo de información, hay que admitirlo, pero no toda la exigida, y bastante de aquélla desactualizada.

Pero no deje que yo saque sus conclusiones. Si ha entrado en la web pregúntese simplemente: ¿sabemos ya realmente todo lo que Transparencia Internacional España le aconseja a los Ayuntamientos que nos tienen que contar? ¿Tenemos conocimiento de 81,3 cosas de las 100 sobre las que deben informarnos? Juzgue usted, que es el ciudadano y el receptor de la información a través de la transparencia. No se fíe de mi criterio, que servidor esta ya mayor y se ve que me quedé en la glásnost (“transparencia” a la soviética) de los ’80.

 

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