INDUCCIÓN AL SUICIDIO

INDUCCIÓN AL SUICIDIO

Nadie se acercaría en una discoteca a una chica a la que cada vez que la miraras te escupiera en los ojos; bueno, nadie que no estuviera desquiciado sexualmente. Pues exactamente eso es lo que le ha sucedido al PSOE desde el segundo después de conocer los resultados del 20D. Una pinza de manual (PP-Podemos), primero por sacar rédito político y después por ocupar un espacio no conseguido en las urnas. 

Que más de un 60% de los votantes del 20D dijimos NO a Rajoy es una obviedad, en un sistema en el que los diputados y no los ciudadanos, recuerden, eligen al presidente. Que ese NO a Rajoy descendió casi 4 puntos el 26J es otra obviedad, pero aún así un 56% de los españoles nos negamos a un gobierno del Partido Popular. Que otras elecciones desvirtuarían el cambio expresado, ya en dos ocasiones, otra obviedad. Esta época de cambio, fruto de los tiempos de crisis, ha enterrado al bipartidismo pero no es necesario, ni sería bueno, despertar un sistema hegemónico, con el PP al frente.  

Recuerden. Se articuló un gobierno alternativo, que sólo podía llegar desde la centralidad y la moderación, que aglutinara la diversidad de ese 60% de ‘noes’. Y Podemos prefirió desalojar al PSOE de la vida pública antes que a Rajoy y a sus políticas de la Moncloa. Que los socialistas decidieran abstenerse, tras un debate libre y plural, no es hacerse el ‘harakiri’, como muchos claman ahora, sino tan sólo consumar el suicidio al que les han inducido desde Podemos. 

Si algo nos enseñó ‘Frankenstein’ es a no utilizar la ciencia para fines personales, y en este caso partidistas. Podemos no está, ni ha estado, a la altura de la clase social a la que pretende representar. Sólo está, y ha estado, buscando asesinar a las élites socialistas para ocupar sus puestos y sus sueldos. 

Resulta triste ver a socialistas increpando a sus compañeros, justamente a esos que se han dejado la piel durante años por la democracia y las libertades. Más de cien años luchando por Derechos Sociales y Políticos, esos mismos que hemos visto atacados durante esta última legislatura y la mitad de la anterior. Entregar las armas a quién te ha inyectado el veneno no es opción para el socialismo de este país. Que gobierne Rajoy lo que pueda, con el Congreso más vivo de los últimos tiempos. 

Si el domingo Rajoy es presidente, como todo parece indicar, Congreso y Gobierno ya no serán uno. Habremos tenido parte del cambio que pidieron el 60% de los españoles, la otra parte… pregúntenle a Podemos, quienes probablemente hayan conseguido su objetivo, el que tanto deseaban: dejar al PSOE como tercera fuerza (si se consuman las expulsiones de los del NO) y ocupar el escenario principal de la oposición.  

Que los socialistas encuentren a quien sepa ubicarles, de nuevo, como garantes de los Derechos Sociales, enfrente de Rajoy, como instrumento útil para los trabajadores y los pequeños empresarios de este país.

Entonces, y sólo entonces, volvamos a las urnas.  

 

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