La Diputación al servicio de los intereses ‘populares’

La Diputación al servicio de los intereses ‘populares’

Este miércoles, si el ‘hombre de la mayoría’ lo permite, se aprobarán (con los votos del PP y el del ‘no adscrito’ Fernando Sepulcre), en la institución alicantina, los presupuestos para el ejercicio 2017. Un documento político-contable que contempla un gasto de 260 millones de euros, de entre los cuales en torno a 70 millones serán destinados a inversiones para los, recuerden, 141 municipios en los que se distribuyen, desde L’Atzúbia hasta Xaló, los más de 1,8 millones de alicantinos. 

Como muchos de ustedes ya sabrán, o incluso si no lo saben lo podrán intuir, las partidas de inversiones en el ente provincial se distribuyen de forma nominativa -con nombre propio- o de modo concurrente -en concurso de proyectos-. Esta técnica, es el principal argumento por el cual los ‘populares’ sacrificaron y sacrificarán a quien se ponga por delante para conservar el poder en la institución. Simplificando mucho, el PP provincial invertirá gran parte de esos 70 millones de euros en promocionar a los -pocos- alcaldes que les quedan en la provincia. Y para muestra, un botón. “La Diputación invertirá 800.000 euros en la remodelación de Los Andenes”. ¿Cuántas veces vieron a la presidenta Luisa Pastor, durante el anterior mandato, en Orihuela? Pues eso. 

En estas, el gobierno autonómico ha elaborado un plan de financiación -Fondo de Cooperación Municipal- que prevé una inversión de unos 27 millones de euros en los municipios de la Provincia. De esos, 13.7 exactamente, deberían haber sido incluidos en el borrador de presupuestos de la Diputación. Y digo deberían, porque no están, ni van a estar. Este fondo, a partes iguales entre la Generalitat y cada una de las tres diputaciones, contempla en el caso de Valencia y Castellón -ambas han dado el ok- la gestión directa del mismo en las inversiones que determinen cada uno de los diferentes alcaldes. Y es que, siendo mal pensados -recordando un poco de la historia de los últimos años en la Diputación hay que serlo- romper con el criterio distributivo de la promoción partidista, en tiempo de congresos, es romper la máquina de previsión de la Avenida de Salamanca.

Entre los argumentos -hay que dar alguno no vaya a ser que nos pillen y se nos caiga el tablao-, dos son los que más se repiten. El primero, que “la Xarxa Llibres ha roto el techo de gasto de la Diputación”. Hagamos memoria. En octubre de 2015, el Consell comunica al ente provincial que deben contemplar una partida para cubrir estas ayudas. Diciembre del mismo año, la institución provincial da luz verde a los presupuestos de 2016 sin contemplarla. ¿Quién ha qué? Pues eso.       

Segundo argumento, dice la -hasta el momento de escribir esto- presidenta del PPCV, Isabel Bonig -en ese tono enérgico que acostumbra-, que la Generalitat “está ahogando, poco a poco, a los municipios”, ya que, “cada vez les atribuye más competencias pero no les da dinero”. La líder ‘popular’ en Les Corts -que no a la inversa- se olvida de estudiarse ese puñal, mal llamado ley de racionalización, que en 2013 su partido asestó a los municipios, y por el cual, la Generalitat no puede delegar una competencia sin la correspondiente financiación. Como es lógico y como no hacían los gobiernos autonómicos a los que ella perteneció.   

Desde el Consell apuntan que la Diputación alicantina sólo invierte de su presupuesto, recuerden 260 millones de euros, un 7,8% en sus municipios. Las diputaciones de Valencia y Castellón, en contraste, se sitúan en un 23% y un 18%, respectivamente. En conclusión, los alcaldes alicantinos -un 60% afines a Puig u Oltra- tendrán una cantidad bastante inferior para invertir que sus colegas valencianos y castellonenses. Eso sí, salvo que sean agraciados, ellos y sus ciudadanos, y pertenezcan a ese, tras los resultados de 2015, reducido porcentaje de los del nombre propio y apellido ‘popular’.   

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