La ola de Marzá

 

Corría el año 2008 cuando una película alemana me llamó la atención, quizás no tanto por su valor cinematográfico como por las reflexiones que me iba a facilitar en las tutorías con mis alumnos. 

Despojada de la hojarasca que envuelve cualquier producto comercial, La ola, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Todd Strasser, presenta ante el espectador el experimento de un profesor, Rainer Wenger, en una semana de proyectos. Wenger, el profesor en la ficción, debe explicar a sus alumnos en qué consiste un sistema autocrático y, para ello, nada mejor que inventar uno propio dentro del aula y aprender de una manera práctica conceptos que, explicados teóricamente, podrían ser de más difícil digestión. Pronto comienzan a tomar decisiones y a dar forma al grupo, a diseñar, en definitiva, una identidad propia: un nombre, una indumentaria, un logo, una página web, símbolos, merchandising, un código… ¿Les suena?

Algo parecido a lo que hace este docente es lo que busca el conseller Marzá desde que en 2015 cogió las riendas de la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, mucho más preocupado, sin duda, por imponer en nuestra comunidad un modelo nacionalista a la imagen y semejanza de Cataluña que en eliminar los barracones, mucho más empeñado en inyectar dinero a las entidades y asociaciones afines a su causa que en abrir una seria reflexión sobre los preocupantes datos que muestra el informe Pisa, peores que en 2015, y que nos colocan a la cola de España.

Sabe el señor Marzà –y así lo ha reconocido- que la LEY 4/2018, de 21 de febrero, de la Generalitat, por la que se regula y promueve el plurilingüismo en el sistema educativo valenciano, es de imposible aplicación y opta, ahora, por flexibilizar el desarrollo de la misma acogiéndose al artículo 8, el que habla de los programas experimentales, convirtiendo, así, en norma lo que en un principio estaba previsto como una excepción, simplemente para contener las presiones que, desde diversos colectivos, está recibiendo. 

Desde Ciudadanos le exigimos, señor Marzá, que detenga ya esta ola nacionalista, motor de todas sus decisiones, que piense de una vez por todas en los problemas reales de nuestros docentes, de nuestros alumnos y de sus familias. Y le exijo, desde Orihuela, desde la Vega Baja, que nos deje ser y sentirnos valencianos a nuestra manera, tan valencianos como usted, independientemente de que hablemos castellano, valenciano o ambas lenguas.

Por eso, el próximo 18 de enero estaremos en la manifestación de Orihuela defendiendo el derecho de las familias a elegir la lengua vehicular, reivindicando nuestra libertad para decidir sobre la educación de nuestros hijos. Alzaremos la voz contra una ley en la que no creemos, una ley mal hecha y con peor intención, una ley que divide y enfrenta, que genera conflicto. Alzaremos la voz,y lo haremos en castellano. Por supuesto.

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