MÁS ALLÁ DE SU VISITA, PRESIDENTE

MÁS ALLÁ DE SU VISITA, PRESIDENTE

Que el Presidente de la Generalitat Valenciana venga a Orihuela, máxime cuando hace años que no se producía una vista institucional del máximo nivel, algo que debiera ser normal en las relaciones entre Administraciones Públicas como las que dirigen una entidad local y una comunidad autónoma, siempre es una buena noticia. Y lo es más en nuestro caso porque, desgraciadamente, eso que debiera haber sido lo normal ha sido una excepción, cuando somos nada menos que la sexta ciudad en importancia de la Comunitat.

La visita de Ximo Puig a Orihuela y a su Ayuntamiento, la del Presidente de la Generalitat, que no la del dirigente socialista valenciano, debiera ser el primer paso de la reconciliación entre Orihuela y la Comunidad Valenciana. Debiera ser el inicio de una normalización de relaciones que hasta ahora se han producido siempre de perfil entre dirigentes de ambas partes, con cuchicheos, estrategias y resquemores partidistas de Orihuela a Valencia y de nuevo de vuelta hacia aquí, en un constante intento de debilitar posiciones del contrario, incluso aunque fuera del mismo color político. Y lo malo de este juego es que en el centro de la diana siempre han estado los oriolanos, sus derechos y sus intereses. Los de todos los oriolanos, sin excepción.

Hoy por fin empezamos a hacer normal lo que debiera haberlo sido hace mucho: que un presidente autonómico se pase por nuestra ciudad a hablar con el alcalde y los concejales, representantes todos ellos de los ciudadanos, para ver qué necesitamos de nuestra Administración autonómica. Bien por ese paso, como no puede ser de otra manera, aunque para ello hayan tenido que transcurrir casi nueve meses desde que Ximo Puig preside la Generalitat, y hayamos tenido que repetir ante Valencia ya en este tiempo las mismas reclamaciones que venimos planteando desde hace muchos años.

Ha resultado curioso que sólo tras despedir al Molt Honorable President hayamos tenido noticia de que se habría adjudicado ya, por fin, la obra del centro de salud de El Rabaloche, cuando el mismo Puig no acertaba en su comparecencia a dar fechas ni plazos por problemas “presupuestarios”. Que todas las descoordinaciones en cuestión de información se resolvieran así.

Pero esta noticia es una de las muchas que venimos esperando desde hace mucho tiempo. Es una de las muchas soluciones exigidas para los mismos problemas que padecemos por la falta de atención e inversión por parte de la Generalitat. Es un primer rayo de luz entre tanta sombra causada por el desprecio de la Generalitat Valenciana hacia Orihuela y los oriolanos durante tanto tiempo. 

Somos conscientes de los problemas acumulados para un gobierno valenciano nuevo, pero ese mismo gobierno debe entender que Orihuela no puede seguir esperando más como limosna o gracia algo que nos merecemos por derecho y porque lo hemos pagado con creces y con nuestros impuestos. Nuestra paciencia tiene un límite y los oriolanos hemos aguantado más de lo que se nos puede exigir. El último episodio ha sido escuchar recientemente a la Consellera de Justicia respondiendo a la pregunta del grupo parlamentario de Ciudadanos en el Pleno de Les Corts, sobre el tema de los antiguos Juzgados, diciendo que se pondrá con el tema en breve. Lo malo es que esta reivindicación le consta a la Generalitat ya desde Septiembre del año pasado, sin que se haya dado más respuesta alguna hasta el reciente “nos ponemos a ello” de la Consellera.

Si es cierto que hay horizonte ya para el centro de salud de El Rabaloche nos alegramos por ello, pero no nos pidan que agradezcamos más allá de la cortesía y la lealtad institucional algo que debimos tener hace tanto tiempo. Nos queda mucha justa reclamación que satisfacer por parte del gobierno valenciano, y la visita del Presidente de la Generalitat es un paso para la normalización de una relación muy deteriorada. Es el primer paso de un largo camino que culminará sólo tras otros muchos que hay que dar: que los colegios abandonen los barracones, que se termine de construir el centro de emergencias en la costa, que se nos entreguen los antiguos Juzgados, que se nos devuelva la Casa Natal de Miguel Hernández, que se nos dote de conexión rápida con nuestra costa ..., y tantas otras inversiones que se nos adeudan y hemos pagado ya. Ese camino terminará con la justicia que la Comunidad Valenciana le debe a Orihuela y a los oriolanos. Esos oriolanos que, pese a todo, mantenemos nuestro orgullo como valencianos y, por eso mismo, nuestra reivindicación ante nuestro gobierno autonómico. Seguiremos en contacto, President.

 

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