NI EL CISMA DE OCCIDENTE

NI EL CISMA DE OCCIDENTE

Si es cierta esa máxima aristotélica de que partiendo de premisas falsas se llega a una conclusión errónea, en Orihuela alguien se ha puesto con el silogismo de lo absurdo de la manera más tonta y sorprendente que pueda haber. Resultado: un supuesto conflicto que amenaza la Fiesta de Moros y Cristianos, o un problema de fácil solución simplemente con tener un poco de memoria y saber y entender qué es y de dónde procede la cosa. 

Que se sepa, las Fiestas de la Reconquista nunca han sido “particulares” o “privadas”, porque las mismas, en su más o menos actual configuración, se iniciaron en Mayo de 1974, por la voluntad de cinco personas, particulares éstas sí, que quisieron promover unas verdaderas y mayores “fiestas” alrededor del acto solemne del desfile de la Enseña del Oriol por las calles de Orihuela organizado hasta entonces exclusivamente por el Ayuntamiento. Se trataba de dar mayor empaque a ese evento con unas celebraciones de varios días, alrededor del 17 de Julio de cada año, y como los promotores ya declaraban en las actas fundacionales de esa primitiva asociación, adquiriendo ese compromiso “claro está, con el beneplácito y ayuda del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela”. Pero en cualquier caso, y como queda claro, se trataba en todo momento de sumar y añadir actos a las Fiestas de la Reconquista organizadas desde el Ayuntamiento, nunca de crear una fiesta nueva y distinta a la existente.

Otra prueba de lo anterior, del carácter y titularidad municipal de estas Fiestas, es que, en Julio de 2010, quien obtuvo la declaración de Fiesta de Interés Turístico Autonómico para la de los Moros y Cristianos de Orihuela fue precisamente su Ayuntamiento, y ello a partir de la solicitud de tal declaración. No se dio por tanto una distinción a nadie, persona o entidad, distinto del propio Ayuntamiento.

Y de hecho, es el Ayuntamiento el que aporta la principal cantidad económica, más de dos tercios, del presupuesto de la Fiesta cada año, lo que confirma una vez más la esencia municipal y el ser algo propio de la ciudad, a través de su Corporación Local, de estas celebraciones festivas de Moros y Cristianos.

Por tanto, si nadie distinto al Ayuntamiento ha iniciado la andadura de estas Fiestas, salvo para colaborar en su gestión, fomento y difusión, “claro está, con el beneplácito y ayuda del Excmo. Ayuntamiento de Orihuela”, como los promotores de la Asociación mantuvieron inicialmente, no se entiende ahora que cualquiera pueda venir a marear la perdiz con un supuesto derecho a ocupar la vía pública en régimen de igualdad con una Asociación que no es titular de nada, sino colaboradora en la gestión de un evento municipal, tal y como el Ayuntamiento tiene a bien disponer. Y en los eventos municipales quien decide es el Ayuntamiento. Y punto. Lo demás son cuestiones formales que se plasman como debe hacerse, y quizá esto es lo que nos falte, en convenios, estatutos, acuerdos e informes técnicos y jurídicos, si se precisan.

El problema es que ni el gobierno municipal asume su papel, por sabe dios qué miedos o complejos de alguno de sus concejales, ni la asociación de fiestas comprende posiblemente cuál es su fin y funciones desde su origen, y en estos confusos lodazales nos moveremos mientras haya quien niegue o no quiera ejercer la autoridad municipal y vea comprensible que, por ejemplo, un particular reclame el uso de la calle Estafeta de Pamplona un 7 de Julio para poner, qué sé yo, digamos un mercadillo ecológico o artístico, reclamando su derecho a la ocupación de la vía pública en régimen de igualdad con los toros y corredores de San Fermín, que actividades son todas.

Como decía al principio, no hay cosa más tonta y absurda que llegar a una conclusión errónea partiendo de premisas falsas, y, desde luego, basta con olvidar de dónde viene la Fiesta como actualmente la conocemos y añadirle complejos cacareantes de gestores públicos con síndrome de avestruz para liar la monumental donde habría bastado con responder: mire usted, gracias por su oferta de colaboración, pero ya tengo yo organizada mi Fiesta de la Reconquista como vengo haciéndolo desde 1974, sino mucho antes.

Y eso sí, aviso a navegantes: que asuman las comparsas y sus integrantes lo que son y por qué lo son, que aquí o remamos todos hacia la misma costa o se hunde el barco, porque hoy es una comparsa escindida, pero mañana pueden ser múltiplo de dieciocho y con bote a repartir, que es muy cómodo pensar que cada uno tiene su fiesta particular en su kábila o cuartel, y qué me importa a mí el lío que tengan los demás.

Y que esto tenga que venir a decirlo uno que es almohábeno ... ¡Vivir para ver!

 

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