PERSONAL MUNICIPAL EN APUROS

PERSONAL MUNICIPAL EN APUROS

Hace apenas año y medio vivimos uno de los episodios políticos de los que desde CLR advertimos ya que traería consecuencias, y no buenas precisamente. Populares y la no adscrita Mayoral, los primeros cegados por quien luego tantos quebraderos de cabeza les ha dado, pese a las advertencias, iniciaban y culminaban, según ellos mismos, una negociación para establecer las relaciones empresa-trabajador con el personal del Ayuntamiento de Orihuela. Posteriormente, la socialista Rosa Martínez, como concejal de Recursos Humanos, anunciaba la conclusión de dichos acuerdos felizmente por el gobierno bipartito. En resumen, que el Ayuntamiento tenía nuevo convenio laboral para su personal y todos orgullosos de ello. Populares y no adscritos porque habían sido ellos y no el gobierno; el gobierno porque habían sido ellos y no la oposición mayoritaria; y el personal y los sindicatos porque, fuera quien fuera que se hubiera llevado el gato al agua, ya tenían convenio.

Pero los liberales advertimos de varias cosas: primera, que el Pleno no era el competente para aprobar un convenio de este tipo en un municipio de gran población; segunda, que un convenio de condiciones de trabajo de funcionarios y personal laboral sin relación de puestos de trabajo aprobada era como querer hacerse un bocadillo sin pan; tercera, que mantener a una plantilla de aseo urbano indefinidamente como municipal, cuando su municipalización precisamente se hizo expresamente de manera provisional era un despropósito si no venía acompañada de su correspondiente reflejo en un presupuesto municipal del que seguimos sin noticias; y cuarto, que la política de premiar y castigar al personal municipal con productividades económicas arbitrarias e injustificadas objetivamente, tan criticada antes como asumida plenamente ahora por el PSOE, era insostenible.

Y ahora que tenemos en Orihuela un interventor a quienes verdes y socialistas llamaron para revisar fondos de cajones y traseras de armarios de gobiernos anteriores, pero que ha tenido más que bastante con lo que tiene encima de la mesa con el gobierno actual para liarla parda, la broma radica en que todo aquel castillo de naipes se desmorona cada fin de mes, cuando nadie sabe si la nómina llegará o no para poder pagar la hipoteca a la que, en mayor o menor medida, todos estamos condenados. 

El personal municipal no tiene por qué comprender o asumir que su nómina no llega a tiempo, o no en la cuantía correspondiente, por nosequé reparo suspensivo del interventor, o por nosecuánto miedo del alcalde a levantar ese reparo por haber denunciado en los juzgados que así lo hacían otros antes que él. El personal municipal que ha cumplido en horario y condiciones debe cobrar lo que hay que pagarle y cuando se le debe pagar, como otros proveedores de este Ayuntamiento que han cumplido su parte del contrato y van de Alcaldía a Intervención y viceversa cada día viendo como uno le echa el mochuelo al otro.

¿Que qué pasa entonces? Muy sencillo, que los gestores políticos ni han sabido identificar ni han querido solucionar el problema, cuando antes tanto lo criticaban, ni los representantes de los trabajadores han exigido como punto de partida de cualquier acuerdo la concreta determinación previa de los puestos de trabajo municipales, con reconocimiento de funciones, derechos y obligaciones y efectos económicos. Y de ahí que hoy nadie sepa en el Ayuntamiento de Orihuela a qué debe dedicarse y a qué condiciones de trabajo, funcionales y económicas, se somete por su puesto. A esto le añaden ustedes una Intervención de escasa sensibilidad con la realidad de lo que hay y un alcalde acobardado por tener que levantar reparos que su propio gobierno provoca, y ya tenemos el cirio a final de cada mes. Pero ahora todo va mejor no, lo siguiente, ¿verdad?

Pues podemos seguir así de bien, el interventor por los cerros de Úbeda, el gobierno escondido en Alcaldía desde el 25 de cada mes, la oposición mirando a Hurchillo a ver si se mantiene la antena y esto revienta, los sindicatos quemando gasolina pero sin soltar el freno, y el personal llegando a cada primero de mes con la cuenta del banco en rojo y gastando en intereses de demora cuando más aprieta la cosa. Aunque también podemos hablarlo entre todos, buscar una solución y ponernos a arreglarlo, básicamente empezando por que quien tenga que hacer informes técnicos y jurídicos en el Ayuntamiento los haga de verdad para algo y no sólo contra alguien y que quien tenga que defender los intereses del personal exija de quien gobierna perspectiva de medio o largo plazo, y no sólo a término del próximo mes. Y lo admito, los que somos oposición a no poner palos en las ruedas si esto tiene una solución.

Y sobre todo, para cumplir con los ciudadanos, que es a lo que debe dedicarse una Administración Pública, con eficacia, eficiencia, racionalidad organizativa, y sostenibilidad, lo esencial es organizar bien al personal y que cada uno esté en el puesto que debe y puede estar, con la seguridad y tranquilidad que da saber lo que hay que hacer y con qué obligaciones y derechos. 

Seguro que resulta bien fácil hasta sonreír al administrado desde el mostrador municipal con la serenidad de no tener que trabajar en equilibrio sobre un alambre, te mande quien te mande, con mayoría, en minoría, o aunque sea el sursum corda que pide licencia para un puesto en el mercado.

   

 

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