POR QUÉ YOLANDA? POR QUÉ NOSOTRAS?

POR QUÉ YOLANDA? POR QUÉ NOSOTRAS?

Las mujeres, por el hecho de serlo, hemos sido designadas en el gran reparto de papeles sociales, familiares y políticos, a la tarea de no dejar mal al compañero de vida, sea temporal o definitivo éste. 

Muchos de estos compañeros han entendido la injusticia y la amargura de ser y existir en función del otro. Pero otros tantos siguen reservándose el privilegio misógino, ancestral y cultural, de pensar que con lo que es mío hago lo que quiero. Y si quiero, me la cargo.

Enfermedades y adicciones aparte, estos acompañantes, que no compañeros, han seguido una dirección de ascenso competitivo en su educación a todos los niveles, muy peligrosa para el respeto a su compañera.

Sin querer dar pistas, o sí, los poderes públicos, los que pueden, los que tienen la obligación de educar, prevenir y proteger, deberían tomarse muy en serio que sus actuaciones o inhibiciones, tienen graves consecuencias en la formación del imaginario femenino que construye en su cabecita el sexo masculino.

Así, si yo elimino en la escuela una asignatura como Educación para la Ciudadanía, recomendado por el Consejo de Europa, como era promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos, que constituyen los fundamentos de la democracia, y privo a mi alumnado de conocer lo que son los comportamientos sexuales no agresivos, les impido conocer cuestiones todas, que convienen mucho al tema que tratamos.

Si yo como institución permito expresiones sexistas en mi propio grupo, o en figuras relevantes a los que no salto a la yugular en cuanto las leo o escucho y me hago de rogar sin dar mi brazo a torcer, educo a mi población en esas actitudes despectivas.

Si pido que las mujeres maltratadas denuncien, y no vigilo el proceso con los debidos medios humanos y técnicos y reduzco presupuesto para ellos porque me hace falta para otras cosas, pues  rebajo las denuncias, naturalmente. Y luego digo que no han denunciado!!

Si tampoco las Asociaciones y Colectivos de Mujeres que trabajan  por la Igualdad y la no Violencia consiguen recursos públicos para ir blindándolas contra el acoso y el siguiente escalón que es el maltrato y el siguiente que ya podemos imaginar….pues más espacio para que el individuo se crezca.

Si retiro las competencias a las Instituciones locales en materia de servicios sociales, igualdad y violencia, que son las de aquí y ya para una primera ayuda, pues más palos en las ruedas y más dificultades para que la mujer dé un primer paso. O el último.

Pero confiamos en las personas y en que a pesar de todo hagan suyo el grito ¡ NI UNA ASESINADA MÁS POR EL MACHISMO! Y se sume, actúe y denuncie ante cualquier gesto violento de un hombre hacia una mujer. El saber que no se está sola, es el primer paso para poder empezar a salir de ese infierno machista.

 

Ana Belén Juárez Pastor. Diputada provincial. 

M. Asunción Salinas García. Secretaria General PSPV Catral

M. Carmen Cabrera. Secretaria Igualdad Comarcal

 
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