RECONVERSIONES

RECONVERSIONES

 

Hace unos días, y con ocasión del evento de los Murales de San Isidro, uno de los actos de celebración de la Primavera Hernandiana de este 2016 que se realizan en Orihuela, alguien (no diré quién a menos que me autorice, aunque me consta que lo comentó a más personas) me dijo algo que me hizo gracia en un primer momento, pero que demuestra, posiblemente, por dónde debieran andar las cosas en este puñetero país en el que nos ha tocado nacer y vivir.

 

El comentario al que me refiero fue, literalmente, el siguiente: “Tuvo que venir todo un PSOE a hacer una reconversión industrial en España y vosotros a hacer ahora una reconversión cultural en Orihuela”. La reflexión venía a cuento del éxito organizativo y de la gran afluencia de público a dicho evento en el barrio oriolano de San Isidro. Y es que resultaba ciertamente sorprendente, a la vez que muy agradable, contemplar la gran variedad de posicionamientos ideológicos y de actitudes sociales y públicas que se adivinaban en quienes se acercaban a la falda de la sierra y a las callejuelas con sus muros pintados como un homenaje al poeta Miguel Hernández y a sus versos en 1976, en el amanecer a la libertad de España tras la noche del franquismo.

 

Quien me trasladó esas palabras sostenía que frente a la aparente contradicción de que un partido político socialista y obrero hubiese sido en España el que dirigió una política de recortes de derechos laborales y de desmantelamiento del sector industrial, obligado el gobierno de Felipe González entonces por las condiciones acordadas para nuestro ingreso en el Mercado Común Europeo, igualmente paradójico resultaba ver ese fin de semana en San Isidro, en un homenaje a Miguel Hernández, entre versos de libertad y amor y con algún que otro tono morado de la enseña republicana de 1931, a personas perfectamente identificables con posiciones nada sospechosas, por así decirlo, de libertarias o rojeras, y todo promovido desde un ayuntamiento con gobierno del Partido Popular y la colaboración activa de Ciudadanos en el acto.

 

La Primavera Hernandiana está siendo un éxito porque, efectivamente, en Orihuela se ha hecho una reconversión. Una reconversión cultural, pero sobre todo mental, de muchos oriolanos. Unos porque han aceptado que tenemos un patrimonio común en la figura de Miguel Hernández, su obra y su tiempo, si no son la misma cosa, que trasciende al elemento político de sus circunstancias vitales, que nadie olvida. Otros porque han asumido que el poeta no es exclusivamente suyo. Que sus versos, y lo que a ellos nos lleva y donde los mismos nos conducen, si son universales, lo son igualmente para todos, y no sólo para los que pensaban como él en su tiempo. Son de todos los que hoy, creamos en lo que creamos, tenemos en este hijo de Orihuela un referente único y inigualable. Esta Primavera Hernandiana será, seguramente y así lo deseo, la siguiente de las anteriores a las que les faltó integrar a muchos por la incomodidad de que se priorizara el mensaje ideológico frente al cultural e histórico. Y será la primera de muchas más tras esa reconversión que permite, a todos sin excepción, leer sus versos, oír su música, dormir su sueño, vivir su recuerdo, sin ataduras ni límites ni manipulaciones maniqueas.

 

Somos irremediablemente hijos de nuestro pasado, como somos necesariamente padres de nuestro futuro. En Orihuela hemos empezado a quebrar complejos y nadie debiera jugar una vez más a dividirnos. No dejemos morir ni matemos una vez más a nuestro poeta, a su memoria, a su obra … Siempre habrá quien, anclado en el reproche, recordará constantemente una reivindicación, o quien seguirá negando que Orihuela le deba nada a Miguel Hernández. Pero cada vez son menos, y cada vez tienen menos voz, porque han perdido ya en Orihuela, ambos, la legitimidad que les daba conseguir vernos alineados en uno de esos dos falsos bandos.

 

En Orihuela, su pueblo y el mío, hemos iniciado efectivamente ya esa reconversión que tanto necesitábamos y que empieza a convertir en real la esperanza que descubrimos en los versos de nuestro Miguel Hernández: Para el hijo será la paz que estoy forjando / y al fin en un océano de irremediables huesos / tu corazón y el mío naufragarán, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos.

 

Si hemos llegado hasta aquí, quizá es sólo cuestión de un poco más de tiempo.

 

 

 

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