Cuando la Agencia Espacial Europea (ESA) diseñó sitios de lanzamiento de cohetes y refugios lunares para el programa Artemisa que recuperó la luna, modeló sus ideas utilizando, entre otras cosas, bloques de construcción Lego. Para ello también pensaron en cómo y con qué eficacia podrían construir a partir de materiales y rocas encontradas in situ, y seguiría siendo más barato si no fuera necesario transportar todo desde la Tierra a la Luna.
Para modelar esto, tomaron un meteorito de 4.500 millones de años, lo trituraron hasta convertirlo en polvo y luego lo imprimieron en 3D en formas similares a bloques de construcción. Los cubos espaciales resultantes están hechos de un material similar al regolito que se encuentra en la gran mayoría de la superficie lunar, por lo que pueden experimentar con él de manera efectiva.
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No se ha revelado mucha información sobre lo que se les ocurrió, pero está claro que la misma solución de comunicación funciona con los cubos de meteorito que con la versión de plástico. Esto puede considerarse un descubrimiento estructural importante para el edificio.
Por cierto, los ladrillos ya han hecho su trabajo, por lo que LEGO les pidió que mostraran a los jóvenes y adultos interesados cómo se puede vincular el juego con la ciencia. Los artículos se pueden encontrar en nueve países: Europa, Reino Unido, Alemania, Dinamarca, España, Francia y Países Bajos.
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